SEBASTIÁN CORREA MURILLO

1971 - 2011

La muerte no es nada.
No he hecho más que pasar al otro lado.
Yo sigo siendo yo. Tú sigues siendo tú.
Lo que éramos el uno para el otro,
seguimos siéndolo.

Dame el nombre que siempre me diste.
Háblame como siempre me hablaste.
No emplees un tono distinto.
No adoptes esa expresión solemne ni triste.
Sigue riendo de lo que nos hacía reir juntos…

Reza, sonríe, piensa en mí, reza conmigo.
Que mi nombre se pronuncie en casa
como siempre lo fue,
Sin énfasis alguno, sin huella de alguna sombra.

La vida es lo que siempre fue;
el hilo no es ha cortado.

¿Por qué habría de estar yo fuera de tus
pensamientos?
¿Sólo porque estoy fuera de tu vista?
No estoy lejos, tan sólo a la vuelta del camino…

Lo ves, todo está bien…

Volverás a encontrar mi corazón,
volverás a encontrar
su ternura

Enjuga tus lágrimas, Y no llores si me amas…

San Agustín